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FORMAS DE CULTIVACIÓN DE LA VID

La vid es una de las plantas más cultivadas del mundo. No sólo se encuentra en los viñedos de pequeños o grandes viticultores, sino también en jardines e incluso en las terrazas de unas casas en las ciudades.

¿Cuáles son las formas de cultivo de la vid? ¿Cuáles son los criterios para elegirlas? ¿Y qué herramientas se utilizan para la poda? Desde el retoño hasta el Guyot, desde el cordón de espuelas hasta la pérgola, aquí hay una visión completa.

 

La vid: una planta ‘fácil’ a podar

La vid es una planta sin pretensiones. Requiere climas cálidos, pero se adapta a varias condiciones climáticas, siempre que no sean extremas. Prefiere suelos sin humedad estancada y durante la época de crecimiento necesita mucho sol para que los frutos maduren por completo. Sobre todo, para ser productiva en cuanto a cantidad y calidad, necesita una poda precisa y eficaz, para mantener el método de cultivo elegido por el viticultor, considerándolo el más adecuado también en relación a sus medios y recursos.

Y a la hora de elegir las herramientas de trabajo más adecuadas, los viticultores encontran en Campagnola, desde hace 65 años, un socio fiable que siempre introduce en el mercado agrícola nuevos productos de calidad, eficientes y tecnológicos.

La vid es una planta que se considera fácil de podar, en el sentido de que generalmente consigue resolver los posibles errores de valoración del operario en la elección de los cortes, gracias al hecho que las ramas de un año (los brotes) son productivas cualquier sea su longitud, posición o inclinación. Además, los cogollos son muy fértiles. Las vides no pueden sostenerse por sí solas y por tanto tienden a trepar: en la naturaleza alrededor de los tallos de otras plantas, en los viñedos cultivados alrededor de estructuras de soporte (espalderas o pérgolas) hechas con postes (madera, metal, hormigón). Por tanto, con las podas de invierno y verano es necesario preservar la armonía de la vid y mantener el método de cultivo. Esto también permitirá una producción constante y facilitará el trabajo en el campo y la vendimia.

 

La elección del método de cultivo

La elección de la mejor forma de cultivo debe considerarse a partir del análisis del suelo (fertilidad, exposición, altitud, pendiente, presencia de recursos hídricos, etc.) y de las condiciones climáticas del lugar.

Por lo tanto, las numerosas variedades de vid (cultivares) se eligen según las características que mejor se adaptan al  y el tipo de producción final deseada: vino o uva de mesa, calidad o cantidad.

En este punto se podrá decidir la forma de cultivo más adecuada y la densidad de las plantas.

 

Formas de cultivo

Existen diferentes formas de cultivo de la vid.

Con el paso de los años, la internalización de las prácticas agrícolas y la mecanización del campo, surgieron formas en espaldera como el Guyot, el ‘doble invertido’, el ‘cordón’, el Sylvoz con la Casarsa y el ‘cordón simple’ y el G.D.C. (Geneva Double Curtain).

La altura de la cepa es uno de los criterios para clasificar los métodos de cultivo: baja hasta 1 m, media entre 1-1,8 m y alta más de 1,80 m. Otro criterio es la dirección del brote productivo: con desarrollo horizontal (tienda de campaña), oblicua (pérgola), vertical (Guyot) o en volumen (retoño).

Luego se considera la densidad de las plantas: alta (hasta 10 mil plantas por hectárea), media (hasta 6.000/ha) o baja (entre 2.000 y 4.000 plantas/ha). Finalmente se elige el tipo de poda según el número de yemas que se dejan en los brotes/retoños: poda corta (espolones con máximo 3 yemas), mixta o larga (desde 5-6 yemas hasta más de 20).

 

El método del retoño en el cultivo de la vid

El método del retoño, que deriva de la viticultura griega de la época clásica, toma su nombre de la forma de la vid tras la poda de formación. Del bajo tronco (30-40 cm) se ramifican 3-4 ramas en un par de espolones cada uno. En este caso, ya basta un simple refuerzo para el tronco, porque la vid no requiere ni postes, ni alambres de soporte. Se puede reducir la distancia entre las plantas, obteniendo así una alta densidad por hectárea, pero para facilitar el posible paso de vehículos agrícolas es preferible aumentarla y crear hileras de empalizadas. Implica una poda «corta» y requiere depuntados frecuentes para mantener la vegetación en crecimiento.

Suele ser un sistema adoptado en zonas con suelos pobres, secos, ventosos y altas temperaturas. Es típico de la cuenca mediterránea, pero también se encuentra en algunas zonas especialmente frías (norte de Francia, Alemania).

 

Guyot, doble Guyot o doble invertido

En zonas montañosas, el sistema de cultivo Guyot con poda mixta y densidad de plantación de baja a alta es especialmente adecuado y se encuentra entre los más extendidos y versátiles del mundo. Se conoce desde la época romana, aunque este nombre se le dio a partir de la segunda mitad del siglo XIX y deriva de Jules Guyot, quien impulsó su difusión introduciendo la función del espolón en el tallo para la renovación del sistema productivo.

En esta forma de cultivo se necesitan soportes: postes (a 2 m de altura sobre el suelo) y alambres (al menos 3). Después de la poda de formación, la cepa puede tener una altura entre 50 cm y 1 metro, en la parte superior se deja un espolón de 2 yemas, que proporcionará los brotes para la renovación productiva, mientras que la rama fructífera anual con 8-12 yemas, de las cuales se desarrollarán los brotes fructíferos, se dobla horizontalmente hacia un lado y se ata al alambre más bajo, en lugar del que fructificó el año anterior.

Sin embargo, existe al menos en tres variantes: el Guyot simple,  el Guyot doble, con dos brotes fructíferos paralelos, y el doble invertido, que consiste en doblar dos brotes, uno a la izquierda y otro a la derecha del tallo hasta el cable, en lugar de una unión horizontal. Además, cuando está al revés, el espolón no siempre es útil, ya que para la renovación se puede utilizar uno de los brotes vigorosos, que normalmente se desarrollan a partir de las yemas basales de la rama fructífera.

 

El cordón de espolones

Similar al Guyot, pero adecuado para vides con yemas basales más fértiles y plantas de densidad media-alta, es el ‘cordón de espolones’. A diferencia del Guyot, la rama (cordón) doblada y anclada al primer alambre de soporte es permanente. A partir de esa se desarrollarán los brotes fructíferos anuales. De hecho, el cordón constituye una extensión horizontal de la cepa. En este sistema se utiliza una poda de fructificación ‘corta’ con sarmientos acortados y espolones de renovación de un máximo de tres yemas, mientras que durante la poda de formación se debe prestar mayor atención para que la rama destinada a convertirse en cordón permanente se fortalezca de la forma adecuada. Una ventaja indudable del cordón de espoloneses que el sistema es altamente mecanizable.

 

El método de cultivo Sylvoz

El método de cultivo Sylvoz y sus variantes implican podas «mixtas» o incluso «largas». Por tanto, el mayor desarrollo vegetativo y productivo resultante requiere condiciones climáticas y de suelo adecuadas, así como un buen riego que sustente la planta.

También en este caso se forma un cordón horizontal permanente (incluso de 1,5 m de longitud), que se ancla al segundo alambre. Los retoños fructíferos anuales, sin embargo, se dejan entre 50 y 80 cm de largo y crecen en posición descendente, ya que están curvadas hacia abajo y atadas al primer alambre, extendido debajo del cordón. La altura del tronco vertical alcanza los 1,60 m.

 

El método de cultivo Casarsa

‘Casarsa’ es una forma de cultivo derivada de Sylvoz, por tanto con un cordón horizontal permanente, en el que sin embargo las ramas fructíferas no están atadas y por eso se inclinan hacia abajo de forma más acentuada. Por esta razón, es más adecuado para vides ascendentes. Se utiliza cada día menos, ya que la calidad de la uva es un poco peor. Además, requiere importantes intervenciones de poda de verano con una gestión más costosa.

 

El cultivo de vid en pérgola (también para jardines privados)

Es la forma de cultivo tradicionalmente preferida por quienes tienen pocas vides, o un jardín privado para dar sombra a su casa, por lo que también tiene fines ornamentales.

En realidad se trata de pérgolas, ya que estos sistemas de cultivo (simples, dobles, cerrados, abiertos, etc.) son caracterizados por la presencia de una estructura horizontal o inclinada, también llamada “techo”, formada por travesaños y alambres dispuestos ortogonalmente en doble serie. Las ramas o cordones fructíferos se apoyan directamente sobre el «techo». El tronco alcanza una altura de 1,3 – 2 metros. Se utiliza en vides que pueden alcanzar grandes dimensiones y especialmente donde es necesario conservar los racimos, manteniéndolos alejados del suelo y de la humedad gracias a una mayor ventilación. Es apto para plantaciones de baja intensidad y requiere podas de producción ‘largas’. La poda de formación es, sin embargo, la clásica Guyot, pero requiere un año más, para que el tallo alcance una mayor altura. El retoño se obtiene del brote formado en la parte terminal de la rama brote más desarrollada, colocada bajo el «techo» en el segundo año de cultivo.

 

La tienda como método de cultivo para la uva de mesa.

Los ‘techos’ de las pérgolas generalmente tienen partes abiertas para facilitar la circulación del aire. Cuando la vegetación es continua y la estructura ininterrumpida, el método de cultivo se denomina ‘tienda’. La vid, cuando entra en producción, es más alta que en la pérgola (hasta 2,2 metros) y de cada tallo salen 4 ramas fructíferas con 8-10 yemas cada una en posición horizontal, pero enformando una cruz, para cubrir toda la red de cables sostenidos por los postes.

Utilizado especialmente para producir uvas de mesa, está muy extendido en el sur de Italia y en otros países cálidos (España, Argentina). Permite una clara separación entre la parte vegetativa, encima del tejado, y los racimos, que quedan bajo la pérgola protegidos de la luz solar directa.

 

El cultivo de vides en macetas en terrazas de las ciudades.

Las raíces de la vid son profundas, aunque la mayor parte permanezcae cerca de la superficie. Sin embargo, se está extendiendo la costumbre de cultivarla en macetas para embellecer los jardines domésticos o las terrazas de las ciudades, quizás por la satisfacción de poder degustar uvas de producción propia de variedades de mesa particularmente sabrosas, como uva fresa o pasa. Evidentemente necesitamos macetas resistentes y de mucha capacidad, tanto en diámetro como en profundidad, para no tener que cambiar el jarrón al cabo de unos años. Si no es posible garantizar una estructura de soporte fijada a una pared, a la que la planta pueda trepar para sostenerse, es apropiado elegir el método del retoño para la cultivación.

Luego hay que llenar la maceta con buena tierra que facilite el drenaje y no cree encharcamientos perjudiciales para las raíces y la salud de la planta. Evidentemente hay que regar con poca agua, pero con suficiente frecuencia, y utilizar un par de veces al año abono orgánico preferentemente seco.

Lo que no debe faltar es la regularidad en la poda, conteniendo el vigor de la planta y dejando pocos brotes en los sarmientos, para asegurar quizás menos racimos, pero mejores uvas.

 

Las herramientas más adecuadas para el uso en la viña y en los jardines.

Todo el trabajo en la viña requiere un fuerte componente manual, como el despampanado, el atado de sarmientos, la poda, etc. Todo esto se traduce en mayores costos y esfuerzo. El uso de equipos mecánicos es la solución.

Generalmente, los cortes de gran diámetro no son necesarios, pero en cualquier caso los miembros superiores y los ligamentos de los opeararios son estresados por el elevado número de operaciones repetitivas en poco tiempo. Por ello es fundamental que las tijeras y atadoras tengan empuñaduras ergonómicas, además de ser herramientas de buena calidad, para realizar el trabajo de la mejor forma y con el menor esfuerzo.

Para pequeñas cultivaciones no es necesario, pero para más plantas sería recomendable considerar el uso de herramientas eléctricas, como las en el catálogo Campagnola, que hoy son aún más eficientes y fiables. Tienen sistemas de protección para evitar el corte accidental del alambre de la vid y garantizan una buena autonomía de trabajo. Por último, en viñedos intensivos las herramientas neumáticas aseguran un alto rendimiento al tiempo que ofrecen mayor potencia y facilidad de manejo, incluso cuando sean utilizadas con alargadoras.

 

Herramientas Campagnola

En el catálogo de Campagnola ​​​​hay herramientas constantemente perfeccionadas a lo largo de 65 años de diseño y producción, siempre en busca de la mejor calidad típica del más prestigioso Made in Italy.

Para trabajos específicos en el viñedo destacamos la atadora eléctrica Nexi con batería enchufable (GREEN Line), que puede utilizar hilo estándar, bio-fotodegradable o de papel. Alcanza una velocidad de 80 atados por minuto y permite 6 modos distintos de atado. Nexi también utiliza una batería de litio de alto rendimiento incorporada en la herramienta, que, sin embargo, también puede ser sacada e insertada en una funda sujeta al cinturón del operario gracias a un adaptador y a un cable de 1,3 m de longitud (patente de Campagnola). De esta manera el peso se reduce a tan sólo 766 gramos, haciendo que Nexi sea extremadamente ligera, además de ser fácil de manejar, rápida y precisa en el atado. Comparte su batería con la tijera STARK M y el podador de cadena T-CAT M.

También la gama Campagnola de tijeras que efectúan cortes limpios y precisos, es rica y variada.

Las tijeras manuales (PROFESSIONAL Line) tienen hojas de acero forjado en caliente, empuñaduras ergonómicas, son ligeras (alrededor de 230 gramos) y permiten cortes de hasta 25-28 milímetros de diámetro. No faltan las tradicionales tijeras para la viña (S1) o de hoja cortacorta (C3), así como las de hoja doble corte (S2) o de corte curvo de guillotina (S6).

La oferta de tijeras eléctricas de batería enchufable de litio más adecuadas para el viñedo incluye Speedy (GREEN Line), de 890 gramos con batería de 2,0 Ah. Efectúa cortes de ramas de unos 25 mm de diámetro y tiene una autonomía de 2-3 horas cada carga de la batería gracias al motor sin escobillas. Hay un engrasador para lubricar las hojas, que pueden abrirse totalmente (100%) o parcialmente (70%).

Si Ustedes necesitan cortar ramas hasta 32 mm de diámetro, la GREEN Line incluye Stark M, con la función del gatillo que abre rápidamente las hojas y una pantalla LCD para controlar el número de cortes realizados y el nivel de carga restante de la batería. El peso de 915 gramos se puede reducir a sólo 673 gramos, ya que la batería de 2,5 Ah de Stark M es extraíble y compatible con el conjunto de adaptador, cable y funda, que se utilizan tabién para Nexi y otras herramientas Campagnola.

Las tijeras de podar a batería SL 23 y SL 32 de nustra SMART Line son más adecuadas para un uso menos intensivo.

Por último, dirigidas a los viticultores profesionales son las tijeras accionadas por aire comprimido generado por motocompresores, también en la versión montada en el tractor, y compresores PTO.

Las tijeras neumáticas (PROFESSIONAL Line) tienen el cuerpo de tecnopolímero y las hojas de acero forjado de alta resistencia. Se caracterizan por la ausencia de rebote, así como por su ligereza, fácil manejo y alta eficiencia incluso en el uso intensivo y prolongado.

El modelo Star 30, producido en una versión específica para la poda de viñedos, es ideal para personas con manos pequeñas, ya que adopta una solución de doble pistón que permite una empuñadura de pequeño diámetro (42 mm), manteniendo una gran capacidad de corte. El modelo Victory aumenta las prestaciones (corta hasta 32 mm), pero cansa aún menos al operario, ya que es fabricada en tecnopolímero con fibras de carbono, pesa sólo 510 gramos y requiere un mantenimiento muy sencillo.

En el catálogo Campagnola, también disponible en su sitio web online, hay muchas otras herramientas de poda y accesorios relacionados capaces de satisfacer las necesidades de cada agricultor.

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